viernes, 18 de marzo de 2016

Crónicas de la Academía

Estar aquí, me genera sentimientos encontrados, a veces lo disfruto mucho y en otros momentos se vuelve muy pesado. He detectado que mi estado de ánimo tiene que ver con las clases que tomo o las dinámicas que se reproducen. Por ejemplo, tomé una clase donde estábamos discutiendo "los relatos de vida" y el profesor me preguntó que si ya había leído unos libros de García Marquez ( el motivo de su pregunta era para ejemplificar el uso del tiempo) a lo cual respondí que no. La reacción de las compañeras fue de sorpresa, pero no les sentí mala vibra, con excepción de una que me dijo: - Pero cómo que no lo has leído si el libro (uno de los títulos) está bien chiquito-

En ese momento me generó incomodidad su comentario pero fue hasta  pasado un día que recordé el tema y me quedé pensando que no me gustó la actitud de mi compañera porque se me hizo soberbia ¿Qué tiene que ver que un libro sea chiquito o grande?

En mi caso leo porque algo me interesa, no porque sea más chiquito ni porque sea la obra magistral del año que todos leen y que todos "debemos" leer, la verdad es que no me ha surgido el leer a García Marquez, lo cual no significa que nunca lo haré o que nunca se me va a antojar hacerlo, pero soy de la idea de que cuando se trata de literatura, cine, música, me guío más por si lo deseo hacer que porque todos lo hagan o porque pasaré como la "inculta" (jaja) sino lo hago.

Otra razón más que me hace reafirmar que hay soberbia en la academia y justificar mis mecanismos necesarios de valemadrismo  (uyyyyy)